Cuenta la leyenda que la bella princesa Dilram era la esposa favorita de
un noble árabe que la amaba profundamente y que además era un
gran entusiasta del ajedrez.
Creyéndose muy seguro de la fortaleza de su juego y menospreciando
la de su rival, su marido comenzó una partida con un fuerte jugador
cuyo premio sería su amada esposa.
Ante la desesperación del noble árabe la partida llegó
a una posición aparentemente perdida con un inminente jaque mate de
su fuerte rival. Creyendo segura la derrota en la partida y con ella perdida
a su bella esposa...
Dilram, conocedora de los secretos del bello juego exclamó: "¡Sacrifica
tus dos torres pero no a mí!" Entonces, tras un momento de
reflexión su marido jugó la siguiente combinación:
1. Ta8+ Rxa8
2. Ac4+ Rb8
3. Ta8+ Rxa8
4. b7+ Rb8
5. Ca6++
Ganando la partida, conservando a Dilram y con la lección aprendida.