El mismo tablero. Las mismas piezas. Casi las mismas reglas, salvo por un
detalle o dos. Pero ese cambio mínimo desencadena un juego diferente
y desconocido que vale la pena explorar.
Ajedrez marsellés. Cada jugador hace dos movimientos
por turno. Puede mover dos veces la misma pieza (pero el segundo movimiento
no puede ser el inverso del primero) o dos piezas distintas.
Ajedrez republicano. Pierde el jugador que se queda sin
peones, sea porque el adversario los capturó, sea porque se vio obligado
a promocionarlos. El rey no tiene ningún valor especial y puede ser
capturado normalmente: no existe el jaque ni el jaque mate.
Ajedrez rotativo. Cada tres movimientos el tablero se da
vuelta y el jugador que movía las negras pasa a jugar con las blancas
y el jugador que movía las blancas pasa a jugar con las negras. El
objetivo es hacer jaque mate con el bando que se posea en ese momento.
Tres jaques. Gana el jugador que hace tres
jaques.
Ganapierde. Gana quien se queda sin ninguna pieza sobre
el tablero. Las capturas son obligatorias; es decir, cada vez que alguien
tiene ocasión de capturar, está forzado a hacerlo. (Si puede
hacer varias capturas distintas, tiene derecho a elegir cuál le conviene.)
El rey es una pieza más; puede ser capturado sin inconvenientes, y
los peones pueden promocionar a reyes.
Avalancha. Después de hacer un movimiento normal,
el jugador debe mover uno de los peones del contrario.
Ajedrez progresivo. Las blancas hacen un movimiento; las
negras hacen dos; luego, las blancas hacen tres, las negras cuatro, y así.
El jaque sólo puede hacerse en el último movimiento de la serie.
Quien está en jaque debe escapar de él en el primer movimiento
de su serie; si no puede, pierde la partida.
Las variantes del ajedrez son llamadas a veces "ajedrez heterodoxo",
por oposición al ajedrez ortodoxo de la FIDE. Alekhine disfrutaba con
el ajedrez marsellés; se dice que Karpov es muy bueno en la variante
Tres jaques.